¿Un hongo argentino como posible fuente de energía alternativa?

El biodiesel genera polémica. Hay quienes lo ven como la auténtica alternativa a los hidrocarburos que hoy mueven el mundo pero se están agotando aceleradamente. Hay otros que lo entienden como una amenaza a las fuentes de alimentación básicas de la humanidad. Aquí, presentamos una alternativa interesante surgida en la Argentina, que no estaba en los planes de ningún experto en la materia.


 
Una primera mirada
La referencia del título es a un hongo nativo de la Argentina, con propiedades muy interesantes que lo distingue de los otros representantes de su reino. El mismo permite obtener diesel como resultado de su acción metabólica, por lo tanto podría constituirse en una fuente renovable de dicho combustible. Es sabida la importancia que el diesel tiene en el transporte y la generación de energía.
La pregunta es: ¿Será seguro y conveniente, producir este combustible en forma orgánica, o puede haber efectos colaterales? La ciencia no puede definirse, como mala ni buena, pero, cada vez que descubrimos algo, hay consecuencias. Sin embargo los usos del conocimiento científico adquirido pueden tener resultados positivos, negativos, y a menudo, aunque parezca extraño, un poco de ambos. Repasemos los detalles.

Posibilidades y peligros
En la zona patagónica, el microbiólogo norteamericano Gary Strobel, profesor de la Universidad de California-Davis y su equipo, encontraron un hongo con la capacidad de generar naturalmente diesel, a partir del glúcido conocido como celulosa. Este hongo ha sido identificado con el nombre de Gliocladium roseum. Sobrevive en el interior de los árboles de la zona patagónica, de donde precisamente extrae la celulosa. A partir de esta, obtiene el carbono y el hidrógeno que necesita para el biodiesel.
El mismo Gary Strobel, destaca lo bueno de la existencia de una fuente de combustible renovable. El petróleo es una fuente de combustible muy usada, pero que se está agotando, y existen pocas fuentes de energía alternativas. Del petróleo extraemos, no solo gasolina, sino muchas estructuras, que usamos para fabricar polímeros sintéticos, los cuales se usan en utensilios plásticos y muchas otras aplicaciones. Al depender en forma tan abrumadora del petróleo para tantos usos, una fuente de energía alternativa como el biodiesel, podría ser muy beneficiosa, si la empleamos correctamente.
Actualmente se produce el biodiesel a partir de aceites y otros productos vegetales. Tratar de obtener el combustible así, implica ocupar muchas hectáreas con diversos cultivos, entre ellos la soja. Esto es necesario para conseguir una modesta cantidad de biodiesel, ya que solo un pequeño porcentaje de lo que se aprovecha de estas plantas es usado para elaborarlo. Como consecuencia de la siembra indiscriminada, los suelos se gastan más rápido, porque la fuente directa del combustible son especies vegetales, que necesitan los nutrientes del suelo para vivir. Por lo tanto, una plantación en exceso implica, un consumo de nutrientes del suelo por parte de las plantas. Bajo esta situación el suelo se vuelve estéril con mayor velocidad. Otra consecuencia negativa es que productos necesarios para la alimentación se destinan a producir combustible, haciendo más complejo el problema del hambre en el mundo. Ante este panorama, el descubrimiento del Gliocladium es promisorio.
Pero atención, no debemos quedarnos solamente con las ventajas mencionadas, e ignorar sus posibles consecuencias indeseables o dañinas. Por ejemplo, como he mencionado anteriormente, este hongo necesita tomar la celulosa de los árboles de la zona patagónica, para fabricar el biodiesel. Si fomentáramos, incontrolablemente la reproducción de estos hongos, estos producirían en mayor cantidad el biodiesel. Pero, los árboles no dispondrían de la celulosa necesaria para vivir. Y estos árboles que mantienen un equilibrio ecológico, serían destruidos. Sin este equilibrio ecológico, no solo otras plantas, sino que muchas especies se encontrarían en peligro de extinción (lo que ya en cierta forma ocurre en los bosques patagónicos, pero por la presión inmobiliaria que empuja los relictos boscosos al interior de las áreas protegidas).
Estas consecuencias negativas se pueden prevenir controlando la cantidad de hectáreas dedicadas a esta actividad de producción de biodiesel y alternando con otras actividades como se hace con otros cultivos. Esto requiere de una responsabilidad y reglamentación adecuadas. Con estos controles, podemos intentar reemplazar al petróleo, al menos parcialmente en la función de combustible para vehículos. Pero el control de un microorganismo parasitario no es tarea sencilla de realizar de un modo seguro.
Otro punto a evaluar es el costo total de producir el biodiesel, ya que todo proceso industrial requiere también de un cierto consumo de energía y otros gastos  (combustibles, transporte, fertilizantes, etc) que impactan en el resultado final.
Por otro lado, no debemos perder de vista que el problema energético no se resuelve solamente con el uso de fuentes renovables. Es bien sabido que la liberación de dióxido de carbono provoca el calentamiento global. El uso indiscriminado de combustibles ha  acelerado el proceso. Por lo tanto es preciso buscar formas más eficientes del uso de los combustibles, sean renovables o no, e intentar aprovechar -en lugar de desechar- algunos productos, por ejemplo reutilizando plásticos maleables.
La solución no consiste en fabricar biodiesel indiscriminadamente porque podamos hacerlo, sino en aplicar este nuevo conocimiento, considerando cuidadosamente las consecuencias positivas y negativas que puede tener.

Algunas conclusiones
En resumen, este hongo, cultivado en proporciones controladas, puede ser de mucha utilidad y conveniente en comparación con otras fuentes de biodiesel. Las ventajas son importantes. Como se trata de un organismo que vive de un árbol, no afecta a la producción alimentaria. Estos hongos no afectan al suelo en forma directa. Esto se debe, a que un árbol, puede alimentar a varios hongos, y gracias a esto, no es necesario plantar indiscriminadamente árboles, para obtener muchos hongos. De esta forma, el suelo corre menos peligro de quedarse estéril con rapidez.
Este descubrimiento abre nuevas posibilidades y nos da esperanza de tener nuevas alternativas de recursos para satisfacer necesidades energéticas. La búsqueda es necesaria y urgente.
 

Bibliografía: