El ABC de los Biocombustibles

Los Biocombustibles son unos de los temas actuales de debate continuo. Muchos los consideran como el reemplazo más eficaz de la utilización de combustibles fósiles, pero otros creen que su implementación constituye una real amenaza de la seguridad alimentaria, los recursos de la tierra, el agua y la biodiversidad. Pero ante todo, ¡¿qué son los biocombustibles?! Y ¿cuáles son sus riesgos?


 

Actualmente, con la intensa explotación de los pozos petroleros en todas partes del mundo, se estima que esta fuente de combustible no renovable se extinguirá en los próximos cien años en nuestro planeta. Este es un gran problema que preocupa tanto a la comunidad científica como al comercio en general, debido a que la mayoría de las maquinarias funcionan a partir de derivados del petróleo. Es por esto que hoy en día se está tratando de encontrar nuevas formas para la obtención de recursos que sean capaces de aportar la energía necesaria para el buen funcionamiento de los equipos.
Los Biocombustibles prometen ser la opción más indicada y eficaz para reemplazar la utilización de combustibles fósiles tradicionales, que poco a poco se agotan de la faz de la tierra. El BIOCOMBUSTIBLE es el término que se utiliza para denominar a cualquier tipo de combustible que derive de la biomasa, es decir, de organismos recientemente vivos o de sus desechos metabólicos.
La utilización de esta nueva fuente de energía renovable genera una menor contaminación ambiental, reduciendo el volumen total de las emisiones de CO2 en la atmósfera. Los más utilizados y desarrollados son el bio-ethanol y el biodiesel. El bio-etanol es un alcohol producido a partir de la fermentación de los azúcares que se encuentran en la remolacha, maíz, cebada, trigo, caña de azúcar, sorgo, u otros cultivos energéticos, que mezclados con pequeñas proporciones de gasolina producen un biocombustible de alto poder energético y a su vez con características muy similares a ella, pero con un nivel mucho menor de contaminación.
Por otra parte, el biodiesel es un combustible de origen natural que se fabrica a partir de cualquier grasa animal o aceites vegetales, que pueden haber sido usados o no. Se suele utilizar el girasol, canola, soja o higuerilla, los cuales, en algunos casos, son cultivados exclusivamente para producirlo. A diferencia del bio-ethanol, el biodiesel se puede utilizar puro o mezclado con gasoil en cualquier proporción. El método más habitual para su obtención es la transformación de estos aceites a través de un proceso conocido como transesterificacion, en el cual a partir de alcohol metílico, hidróxido sódico (soda cáustica) y aceite vegetal se obtiene un éster que puede ser utilizado directamente en un motor diesel sin modificar. De dicho proceso se obtiene, también, la glicerina como un subproducto, la cual a su vez es utilizada para otras aplicaciones.
Otra alternativa energética es la utilización del biogás. El mismo resulta de la fermentación de los desechos orgánicos. Actualmente muchos hogares han recurrido a su implementación gracias a que no requiere grandes instalaciones y puede ser retroalimentado con los desechos orgánicos de la misma casa.

¿Existen riesgos?

Como se ha mencionado anteriormente, muchos países destinan plantaciones enteras para la obtención de la materia prima del biocombustible a producir. Esto provoca una importante repercusión en los mercados agrícolas mundiales, en el medio ambiente, y en la seguridad alimentaria.
Esta nueva fuente de demanda de productos agrícolas básicos ofrece la oportunidad a los países en vías de desarrollo de aprovechar el crecimiento económico y conseguir un mayor desarrollo rural y reducir también la pobreza. Sin embargo existe un riesgo de que el aumento de los precios de los alimentos tenga consecuencias muy negativas para la seguridad alimentaria de la población. Asimismo, la demanda de biocombustibles podría ejercer una importante presión adicional en la base de los recursos naturales, con consecuencias sociales y medioambientales potencialmente perjudiciales.
La masificación del uso de los biocombustibles ha sido incitada en gran parte por las políticas de los países desarrollados, basadas en la búsqueda de amortiguar los efectos del cambio climático, la seguridad energética y el desarrollo agrícola. Pero se necesitan políticas de seguridad que garanticen la posibilidad de acceder a los alimentos básicos para proteger a la población mundial más pobre y vulnerable, y de esta manera asegurar una alimentación adecuada. Además, se necesitan políticas que también garanticen la sostenibilidad medioambiental, evitando los monocultivos y protegiendo la biodiversidad.
Esta nueva fuente de energía promete ser nuestro futuro. La relación entre las emanaciones producidas por la combustión de combustibles fósiles y las de los biocombustibles claramente cuenta a favor de los últimos, pero no por ello debemos dejar de preocuparnos. Serán necesarios esfuerzos conjuntos para reformar las políticas y la inversión en agricultura si se pretende reducir los riesgos, que aún persisten, asociados a los biocombustibles. Es una labor de todos.

¿Sabías que…?
La BIOMASA fue la primera fuente de energía que conoció la humanidad. La madera o incluso los excrementos secos son biocombustibles. Si se administra bien la madera de los bosques puede ser un recurso renovable y mal administrado puede convertirse en un desastre ecológico.