Alquimia: el arte de la transformación

Fue en la tierra del Nilo, donde –dicen- se encuentran sus raíces, y donde adquirió su auge, extendiéndose en el tiempo por todo el mundo. La alquimia fue una de las precursoras de las ciencias modernas.
“La alegría es la piedra filosofal que todo lo convierte en oro” Benjamín Franklin.


 
La alquimia es conocida como el arte de transformar, además de los elementos de la naturaleza, las características psíquicas, físicas y energéticas del cuerpo humano. Siempre ha estado estrechamente relacionada con un sistema filosófico y espiritual basado en escritos atribuidos a un personaje místico conocido como Hermes Trismegisto. Se cree que los primeros alquimistas fueron mujeres.
Para un alquimista la materia está constituida de tres principios básicos: mercurio, azufre y sal, los cuales se pueden combinar para formar nuevos cuerpos. Estos tres principios se usaban para designar al espíritu, al alma, y al cuerpo. La alquimia buscó su apoyo en la ciencia de la astrología, ya que existía la creencia de que cada metal se encontraba bajo la influencia de un cuerpo celeste (por ejemplo, el hierro se correspondía con Marte).

El elixir de la vida y la piedra filosofal
La historia de la alquimia está ligada a la piedra filosofal, una sustancia en forma de polvo o piedra, obtenida mediante complejos procesos alquímicos. Se creía que ésta era la única sustancia capaz de conseguir la transmutación de los metales, se pensaba que si a esta sustancia se la ponía en contacto con un metal innoble (como por ejemplo el hierro) mediante un proceso de fusión, se transformaría en oro. Esto simbolizaba un esfuerzo hacia la perfección. También se pretendía obtener la poción universal y la inmortalidad (lo que fue llamado “el elixir de la vida”).
Antes de realizar el proceso para transmutar los metales, los alquimistas, debían, primero, purificar sus almas y prepararse mediante la oración y el ayuno.
La alquimia se mantuvo viva, entre otros, gracias al aporte de Nicolás Flamel (1330-1413), que puso todo su interés en la búsqueda de la piedra filosofal. Se dice que un día se le apareció un libro en sueños y años después se encontró con éste. Durante mucho tiempo trato de descifrar su contenido, comenzó a realizar diferentes experimentos y tiempo después logró convertir mercurio en plata. Más tarde dijo haber obtenido la piedra filosofal y aparentemente consiguió transmutar por fin una cierta cantidad de mercurio en oro puro.
La asociación de la piedra filosofal y la vida eterna se da cuando se abren las tumbas de Nicolás Flamel y su esposa y no se encuentran sus huesos, sino que en su lugar había troncos de árboles. También hay personas que aseguran haber visto a Flamel después de 600 años.
Actualmente los científicos pueden realizar la tan preciada transmutación con la ayuda de un acelerador de partículas y de reacciones nucleares. Aunque hoy en día cada átomo de oro producido de esta forma costaría millones de veces su valor comercial.
El enunciado que rige todas las transmutaciones en la alquimia es el principio de que para obtener algo es necesario sacrificar algo de un valor equivalente.

De la alquimia a la Química
A lo largo del siglo XIV la alquimia cayó en desgracia en parte porque fueron muchos los que con tales prácticas se aprovecharon de la credulidad de la gente, incluso el Papa emitió una bula condenando su ejercicio bajo pena de muerte. Pero esto no impediría que la disciplina siguiera su desarrollo y llegase al Renacimiento. A medida que avanzaba el tiempo, se iban conociendo nuevos descubrimientos y postulados científicos que aportaron una nueva concepción del mundo basada en las leyes naturales. Poco a poco fueron apareciendo los químicos quieres decidieron dejar de lado la alquimia y formar una nueva sociedad de estudio que, según ellos, estudiaba la verdadera realidad. Los alquimistas parecieron no advertir de que el mundo estaba cambiando y de que su arte tenía los días contados. Los nuevos químicos demostraron sus teorías a los reyes y eruditos de la época quienes dejaron a la Alquimia en un segundo plano, abrazando la revolución del conocimiento que produjo la Química moderna. Pero ésta no surgió de la nada sino que vino de la mano de la alquimia, ya que muchas de sus prácticas sirvieron para acumular conocimiento sobre los materiales y las formas de combinarlos o modificarlos.

¿El fin de la alquimia?
Aunque la Química desplazo a la alquimia, ésta no desapareció completamente, en la actualidad se sigue practicando pero no públicamente. Hay quienes continúan con las búsquedas de la antigua alquimia, muchos de ellos son científicos e incluso médicos. Russell House y Sue House son alquimistas contemporáneos que con esta práctica ya no buscan riquezas, sino verdades espirituales profundas. Entienden la alquimia como una forma de viajar dentro de uno mismo, por eso ya no se trata del proceso de ver cómo se lleva a cabo un experimento, sino que –dicen ellos- el experimento se produce en el interior de uno y con él se descubren cosas que ni siquiera sabíamos que teníamos. Se puede incorporar en la vida, utilizarla y crecer a partir de ella.
Diversos procedimientos curativos como la aromaterapia o la homeopatía toman en cuenta las posibles consecuencias médicas y los principios de trascendencia de la alquimia.
El misterio de la alquimia sigue intrigándonos después de casi dos mil años. Los principales documentos y libros vinculados con la alquimia se encuentran en la Biblioteca Nacional de Paris. En esta ciudad, precisamente en la catedral de Notre Dame, se han encontrado símbolos alquímicos: ¿significa esto que en la iglesia se practicaba en tiempos pasados la alquimia? ¿Es verdad que un brillante alquimista fue el primero en crear vida en un tubo de ensayo? ¿Era la alquimia la simple búsqueda de oro o una búsqueda de dios?
Los alquimistas no alcanzaron a desarrollar métodos científicos, y aunque su esplendor fue anterior al de cualquier ciencia moderna, actualmente se la ve como algo mágico, sobrenatural y misterioso. No caben dudas de que la alquimia ha generado y aun genera muchas preguntas a las cuales no podemos encontrar una respuesta.

 

 

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