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Un debate sobre uno de los temas más relevantes de nuestra época, un debate sobre la vida y la muerte, sobre la libertad de elección y el control de la vida.
La eutanasia es la terminación deliberada de la vida de un paciente para prevenir el sufrimiento. Es decir, causar la muerte con el fin de eliminar el dolor.
El principal derecho que tiene todo ser humano hoy en día es el de la vida, pero cuando se ve afectada por malas condiciones de salud, donde la existencia dependerá en el futuro de máquinas que ayuden a prolongar la vida (o visto desde otro aspecto, a prolongar la agonía), es cuando empieza el problema.
La discusión gira alrededor de ayudar a pacientes a aliviar el sufrimiento (solo aquellos que son terminales y que tomaron una decisión conciente de finalizar sus vidas) o la participación de médicos en el control de la vida.
A favor o en contra
Los argumentos a favor y en contra que se encuentran son muchos, entre los puntos en contra podemos destacar argumentos tales como, “La vida como un derecho inalienable, al optar por la eutanasia, estoy entregando mi libertad, y al mismo tiempo acabando con ella”. Entre los argumentos a favor se suele decir que “Cada persona tiene el derecho de disponer su propia vida y puede reivindicar la autonomía como parte integral de la dignidad humana y expresión de ésta”.
La eutanasia y la justicia
La eutanasia provoca un debate que parece no tener fin, ya que no solo engloba al ámbito familiar de los pacientes, también involucra a la política y la justicia.
Un ejemplo de esto fue el caso de Eluana Englaro, una mujer italiana que estuvo en estado vegetativo debido a un accidente
de tráfico desde el 18 de enero de 1992. Ante esta situación su padre Beppino Englaro, apoyó la posibilidad de suspender el suministro de alimentos, dejándola morir, ya que según él, Eluana había expresado claramente el deseo de morir en caso de sufrir un accidente que la dejara en coma o estado vegetativo. Sin embargo, esto generó gran controversia en Italia.
El caso fue llevado a la corte de apelaciones de Milán, y ésta sentenció, en julio de 2008, que el padre y tutor de Eluana, tenía permitido interrumpirle el suministro de alimentación e hidratación. Pero a pesar de que Beppino Englaro estaba legalmente autorizado para proceder, no quería hacerlo hasta que todo el proceso de apelación hubiera concluido.
El 13 de noviembre, la corte suprema de Italia concedió al padre de Eluana el derecho a desconectarla de las maquinas, decisión que se encontró con la inmediata oposición por parte del gobierno italiano y de la iglesia Católica Romana. A pesar de esto, el 9 de febrero, después de que el presidente de Italia, se rehusara a firmar un decreto para prolongarle la vida, murió.
Para terminar, en mi opinión nada ni nadie puede autorizar la muerte de un ser humano sea niño, adulto, anciano, enfermo incurable o agonizante. Nadie, ya sea la autoridad máxima del gobierno o la justicia, puede imponerlo o permitirlo. Se trata de una ofensa y un crimen contra la vida. Pero a pesar de todo solo es una opinión entre miles, de un debate ético y social que se seguirá produciendo, y en el que todos debemos comprometernos.
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