Hasta que la Muerte nos separe...

El termino “gemelos siameses” debe su origen a los hermanos Chang y Eng Bunker. Nacidos en Siam, (ahora Tailandia) fueron el primer caso de gemelos siameses famosos. Estos tenían la peculiaridad de estar unidos por una sección de su cuerpo, a través del hígado, y fueron exhibidos como monstruos de la naturaleza en espectáculos circenses durante la mayor parte de su vida. Estos “fenómenos” ocurren en uno de cada 100.000 partos y se originan por una mala división de las células de los embriones, dando lugar a gemelos “acoplados”.


 
En el ser humano, tanto como en otras especies mamíferas, nace solo un hijo por parto. Sin embargo, en uno de cada 88 partos la mujer puede dar a luz a más de un hijo al mismo tiempo. Esto puede ser consecuencia de la fecundación de dos o más óvulos liberados simultáneamente por el ovario femenino, que ocurre en el casi 70% de los embarazos gemelares. Pero en el caso de los gemelos idénticos, que son alrededor del otro 30%, éstos proceden de un mismo óvulo que durante una etapa muy primitiva del desarrollo se dividió en dos (o más) porciones independientes, dando origen cada una a un embrión separado.
Es posible que en ocasiones los gemelos idénticos se desarrollen sin separarse por completo, produciéndose así los llamados gemelos unidos o siameses. Esta unión se debe a un error en la división en las  células de los embriones, provocado por un retraso en esa división, que normalmente debería ocurrir en los primeros diez días, pero que en el caso de los gemelos unidos ocurre en el decimotercero aproximadamente.
Las uniones entre los gemelos se clasifican según la región anatómica que los une. Se han observado grados diferentes y formas distintas de contacto, desde dos individuos bien desarrollados y simétricos unidos por un puente débil, hasta la fusión de casi todo el cuerpo. Algunas veces los gemelos son de distinto tamaño y desarrollo, por lo que uno de ellos termina por ser parásito del otro, sin embargo, este ‘monstruo’ perece durante el nacimiento o poco después.
                                                          
Una decisión difícil de tomar:
A partir del primer trimestre se puede saber si los bebés en camino son gemelos siameses. Pero esta noticia trae aparejada una avalancha de interrogantes. El primero de ellos es si se desea continuar con el embarazo, ya que los padres podrían optar por el aborto o enfrentar los conflictos a surgir en la siguiente etapa en la toma de decisiones. Porque la parte difícil no termina ahí, esta es la etapa que implica complicaciones tanto para los niños como para la madre. Una vez que se decidió continuar con el embarazo, luego del nacimiento, hay que optar por la separación o no de los gemelos, aunque esto implique, en alguno de los casos, la muerte de uno de ellos. Cualquiera sea la medida, la tarea del plantel de médicos es siempre la de presentar los pro y los contra de las opciones disponibles, pero la decisión final siempre es de los padres.
Para obtener mejores resultados la separación debe realizarse entre los primeros cinco meses de vida y el año. Una vez tomada la decisión de realizar la intervención quirúrgica comienza una serie de estudios minuciosos para determinar qué órganos están completos y cuáles muy comprometidos, lo que establece finalmente si se puede realizar o no la cirugía.
La supervivencia de los niños una vez separados es del 53% en el caso de los bebés simétricos, mientras que en los asimétricos (en cuyo caso hay que optar por uno de ellos), asciende al 90%. Por cierto, en este último caso se plantea un problema del tipo ético, donde es preciso decidir qué bebé tiene más posibilidades de sobrevivir.
La polémica que se suscitó hace un tiempo sobre la separación de las siamesas Jodie y Mary en Londres abrió una eterna duda. Se perdió la vida de la más débil. Un equipo del Hospital Infantil Great Ormond Street, en Londres, publicó una investigación en la que aseguran que la mayoría de los siameses sobreviven a las operaciones planeadas para separarles. Sin embargo, si la operación que se les efectúa es de urgencia, la tasa de supervivencia baja al 44 por ciento.
Según investigaciones, entre los años 1985 y 2000, médicos de hospital londinense recibieron a diecisiete parejas de siameses. Cinco de éstas no fueron separadas y todos los niños murieron. Sin embargo, cinco parejas del grupo restante recibieron una intervención planteada de antemano y ocho de los diez niños sobrevivieron. Las siete parejas restantes sufrieron separaciones de emergencia, que son las que se practican cuando uno de los siameses muere o para salvar la vida de uno de los bebés en detrimento del otro, pero con un gran porcentaje de probabilidades de morir.
“Los casos de siameses son poco frecuentes ya que apenas hay un nacimiento de este tipo por cada cien mil, y las uniones rara vez presentan las mismas características, por ello que las operaciones de separación son poco frecuentes.”

Es importante, para finalizar, tener en cuenta que, a pesar del debate ético que la separación implica, no es una decisión fácil de tomar y que en mucho de los casos para hacerlo se necesita un grupo de profesionales especializados que acompañen a los padres quienes, por último, toman la difícil decisión.
  

 

 

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