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El cuerpo posee células especializadas en eliminar las sustancias que pueden hacernos daño. Pero…¿qué pasa cuando es el propio cuerpo la principal amenaza?
Una mirada general
Una enfermedad autoinmune es una enfermedad caracterizada por la
reacción del sistema inmunológico frente a componentes del organismo como si fueran sustancias extrañas. En estos casos, el sistema inmunitario se convierte en el agresor y ataca a partes del cuerpo en vez de protegerlo.
Principalmente afecta a los componentes de la sangre y vasos sanguíneos, sistema linfático, tejido conectivo, articulaciones, músculos y piel.
Al haber tantas clases de enfermedades autoinmunes diferentes, los síntomas varían notablemente. Sin embargo, la gran mayoría de éstas se ve acompañada de síntomas inespecíficos como fatiga, mareo, malestar, fiebre y enfermedades reumáticas; lo que dificulta si diagnóstico.
Los responsables
Los linfocitos son células sanguíneas encargadas de mantener el cuerpo libre de posibles amenazas. Hay dos clases: los linfocitos B y los linfocitos T. Ambos se originan en la medula ósea, pero su proceso de maduración ocurre en lugares diferentes. Los B se diferencian y maduran en la medula ósea mientras que los T lo hacen en el timo, órgano que desaparece durante la pubertad. Los linfocitos B originan anticuerpos y los T poseen receptores, ambos capaces de unirse de forma específica a un agente extraño al organismo llamado antígeno, desencadenando una reacción destinada a eliminarlo.
Linfocitos B y T
Los mecanismos que mantienen la tolerancia frente a antígenos propios actúan tanto sobre los linfocitos T como los B. En los órganos de maduración se desarrolla un proceso de selección por el que los linfocitos que reconocen autoantígenos expresados por las células de ese órgano reciben un estímulo que los hace entrar en apoptosis, también llamado suicidio celular.
Sin embargo, hay autoantígenos que no están expresados en el timo o en la médula ósea. En este caso, los linfocitos se inactivan porque al enfrentarse a tantos antígenos termina por bloquearse la capacidad para reconocerlos. A este mecanismo se lo denomina anergia.
Causas
La respuesta inmune hacia las células propias puede ser causada por:
Clasificación
Las enfermedades autoinmunes pueden clasificarse en específicas de un órgano y multiorgánicas o sistémicas.
En el primer caso, los linfocitos atacan los órganos o tejidos que expresan el antígeno contra el que se ha perdido la tolerancia; el daño sólo se produce allí, el linfocito no atacará otros órganos.
Algunos ejemplos son:
Las enfermedades multiorgánicas o sistémicas son provocadas generalmente por linfocitos B que producen anticuerpos y atacan a grandes regiones extensas del organismo.
Algunos ejemplos son:
Tratamiento
No existe una cura para las enfermedades autoinmunes, pero existen tratamientos que permiten controlarla, como la inmunosupresión. También se utiliza la plasmaféresis, donde una máquina separa el plasma del resto de la sangre, reemplazándolo por plasma nuevo, libre de anticuerpos.
En síntesis
Nuestro organismo posee un complejo sistema de defensa que se activa ante situaciones de riesgo, protegiéndonos de los factores que puedan perturbar nuestra salud. Sin embargo, existen situaciones excepcionales en las que reacciona contra sí mismo, provocando severas y diversas alteraciones. A estas enfermedades se las llama “autoinmunes” y aún no se ha encontrado una cura para ellas.
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