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La mala praxis es un tema que “hace ruido” en la sociedad, es uno de los problemas de salud más preocupantes que tienen los países latinoamericanos en las últimas décadas y que invita a un profundo y serio debate de los diversos actores involucrados. Los medios contribuyen a la confusión general.
Comencé a pensar en el asunto hace unos días atrás, cuando accidentalmente me topé con un artículo en el diario La Nación. Este describía cómo a un anciano con una enfermedad terminal lo habían dado por muerto en el Hospital Urquiza de Quilmes, pero mientras estaba en la morgue un camillero había descubierto que respiraba. La noticia también cuenta que el paciente está ahora en terapia intensiva y que los familiares denunciaron a los médicos por presunta mala praxis. El director del Sanatorio Urquiza consideró que "lo que hubo fue un error humano, no fue una deficiencia en la atención del sanatorio sino una confusión”. Luego de leerlo una y otra vez, me sentí interesada en conocer más y más casos de mala praxis en nuestro país. Leí algunos en donde se ve claramente la negligencia, la fatalidad de esos errores humanos que ponen en peligro la vida de los pacientes. Como por ejemplo, el caso de Guillermo L., de 51 años de edad, diabético, que se despertó de la anestesia luego de sufrir una intervención de carcinoma en su pie derecho, descubriendo que le habían amputado el pie izquierdo, por error. Posteriormente y para salvarle la vida, tuvieron que reintervenirle amputándole en esta segunda ocasión el pie que se encontraba realmente afectado de carcinoma, quedando, pues, sin ninguno de ellos.
La mala praxis en la atención de la salud ocurre cuando se hace daño en lugar de curar o sanar
La mala praxis no es un fenómeno nuevo, es de antigua data, hace tiempo se encuentra inserto en la sociedad y dentro de los problemas de la salud que tienen los países latinoamericanos. Sin embargo, según Vanesa Di Cataldo, abogada especialista en el tema, en los últimos diez años hubo una explosión de juicios por mala praxis médica. Entonces, comencé a preguntarme sí hay mayor mala praxis real o es que la gente tiene más conciencia de la posibilidad de reclamar. Di Cataldo asegura que hay una cantidad creciente de mala praxis real, pero que también aumentó el nivel de litigiosidad: “las dos cosas se incrementaron. También porque la gente sabe más, y hace juicios contra los médicos y no contra otros profesionales. Hay mucha fantasía por parte de la gente. Pero si bien hay muchas presentaciones de casos en los que nunca existió negligencia por parte del médico, hay muchos casos en los que sí existe”, afirma.
Aunque la mala praxis en países del primer mundo también es una preocupación, es diferente como problema ya que se toman normas preventivas. La justicia es expeditiva y los seguros tienen experiencia. Como fantasma afecta principalmente a los profesionales.
En países en vías de desarrollo se incrementa año a año el número de demandas y el número de malas prácticas comprobadas también. Actualmente es una seria preocupación en instituciones públicas, quienes deben afrontar reclamos y juicios tanto por faltas de sus profesionales, especialmente médicos, como por la notoriedad pública a través de los medios y los fallos adversos.
Hay un cambio en la actitud de la justicia que en otros tiempos tendía a proteger al profesional aceptando su falibilidad. Probablemente la presión de las demandas y errores incuestionables sumados a los medios obliga a atender reclamos que solían perderse en el tiempo, en la morosidad o la declinación por parte del afectado.
No puede asegurarse que el problema está basado simplemente en una inversión de los platillos de la balanza y el interés económico explica la motorización de los reclamos y su aumento progresivo. Hay que reconocer graves descuidos que parten desde la formación misma de los profesionales, la falta de medios en hospitales y obras sociales y el no cumplir con protocolos de trabajo, el principal: la historia clínica.
El desarrollo de la ciencia médica en toda su extensión, el avance de la tecnología, imponen mayores exigencias en el profesional y su capacitación. En tiempos como los que se viven, mucha veces le resulta imposible a éste conocer y experimentar todos lo avances que se producen en la medicina global, lo que conduce a la necesidad de la especialización. En países como el nuestro, la especialización y la continua actualización tienen un costo económico elevado. Hoy en día, un médico pasa muchas horas haciendo consultorio, clínicas, hospitales, atendiendo un sinfin de casos, y con frecuencia el sueldo obtenido no le alcanza para subsistir. Situaciones de esta índole exponen en mayor medida al médico al riesgo de un error. Por ello en la actualidad ha trascendido este fenómeno, creciendo cualitativa y cuantitativamente.
Muchos son los factores de influencia que se pueden enumerar según Rubén Caneparo y Germán Ribera en “Aproximación legal a la mala praxis médica”: -“(…)Desde las dificultades con las que se lucha en la Universidad en la formación del profesional, como el creciente número de profesionales del derecho y la búsqueda de nuevos rumbos laborales, los medios de difusión a alcance de la gente etc. Todos ellos generan en consecuencia, un aumento de las sospechas de que cualquier resultado negativo en el ejercicio médico puede constituir una mala praxis, produciendo así una especie de caos en la práctica médica, que afecta la confianza de la gente y de los médicos. Como dijimos son múltiples los factores e influyen en el crecimiento de los juicios de mala praxis”. –
Finalmente, creo necesario aclarar, que con este articulo no intento analizar los casos de mala praxis exhaustivamente, pero si trasmitir la necesidad de buscar el mejor de los esfuerzos de los profesionales médicos y del derecho, a efectos de prevenir y atemperar las malas consecuencias en los procesos de la mala praxis.