La vida en el útero: El maravilloso proceso que ocurre en el vientre materno

Octubre 9, 2014
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Cuantas veces nos hemos preguntado ¿cómo comenzó nuestra vida? Día a día podemos comprobar que estamos vivos. Tan bella es la idea de la vida, que nos permite fantasear acerca de sus orígenes. En el desarrollo del embrión todo es belleza, plasticidad y poesía. Es la naturaleza en su momento más excelso.


Concepción, el inicio de la vida.
Casi todos los meses, la mujer madura sexualmente prepara un óvulo para que pueda ser fertilizado. Para ello posee, desde las primeras semanas de vida intrauterina, más de 500.000 pequeños folículos con futuros óvulos en su interior.
Durante la menstruación el ovario recibe instrucciones por parte de la glándula hipófisis (ubicada dentro  del cráneo). En respuesta a ellas, varios folículos que se hallaban en reposo comienzan a crecer. Pocos días más tarde, uno de ellos se transforma en el folículo dominante, debido a que posee el mayor tamaño.
En ese folículo se produce la mayor cantidad de la hormona estrogénica más potente: el estradiol. Por efecto de éste, se abre el “canal cervical” franqueando el acceso a la cavidad uterina, y las trompas modifican sus movimientos ayudando a nadar a los espermatozoides hasta encontrar al óvulo.
Llega un momento en que el folículo es muy grande, ya que alcanza los dos mm de diámetro. La producción hormonal es elevada y desencadena una serie de fenómenos a nivel de la glándula hipófisis. Esta instruye entonces al ovario para que haga “estallar” al folículo y se libere el óvulo maduro que se encuentra en su interior.
Estamos en la  mitad del ciclo.
El óvulo liberado es aspirado por la trompa e inicia su recorrido dentro de ella.
En el hombre, la producción de espermatozoides se inicia poco después de la pubertad. A diferencia de lo que ocurre con la mujer, dicha producción no cesará durante toda la vida. Es constante, aunque decreciente.
Los espermatozoides eyaculados serán disueltos en secreciones provenientes de la próstata y las vesículas seminales. Una vez en contacto con el moco cervical de la mujer, sus movimientos se aceleran y suceden una serie de cambios (“capacitación”) que los hace aptos para la fertilización. En este ambiente favorable -el cuello uterino- pueden sobrevivir hasta 5 días. Los espermatozoides han llegado allí nadando a través del útero y las trompas.
Si se ponen en contacto un óvulo y un grupo de espermatozoides, puede ocurrir la fertilización. El proceso por el cual el espermatozoide penetra en el óvulo se conoce como fecundación y a partir de aquí se da origen a una única célula (diploide) que se denomina huevo o cigoto. Entonces ocurre la duplicación de 46 cromosomas y el cigoto esta listo para dividirse y así, poder brindar las dos primeras células que le pertenecerán al embrión futuro.
El desarrollo embrionario de una persona consta de un proceso de 40 semanas o nueve meses de duración. A medida que transcurre el tiempo se evidencian cambios en el embrión. Estos cambios le proporcionarán al nuevo individuo las características que le permitirán ser apto para sobrevivir por sus propios medios, fuera del vientre materno.

Primer trimestre del embarazo
Siete u ocho días después del encuentro de las células primogénitas, llega el huevo a la cavidad uterina y se implanta en ella (nidación). De inmediato comienza el desarrollo de las vellosidades coriales a partir del trofoblasto.
Estas son estructuras especiales que van a permitir poner en contacto al embrión con la madre al transformarse en placenta. El embrión emite un tallo que se ubica centralmente en esta flamante placenta y que luego habrá de convertirse en el cordón umbilical.
}La comunicación entre el embrión y su madre se da mediante el cordón umbilical, el cual se encuentra unido a la placenta y al embrión respectivamente. Su importancia radica en que gracias a éste, el embrión se nutre, recibe oxígeno y a su vez le permite la eliminación de desechos y de dióxido de carbono.
Doce días después de la concepción, ya se encuentra en la circulación materna una hormona producida por el tejido placentario denominada gonadotrofina corionica humana. Una porción de ella, la subunidad beta, puede ser dosada en sangre aún antes de que haya atraso menstrual y su hallazgo es certeza de embarazo. Quince días más tarde su producción es más elevada y se encuentra en orina, dando positivas las distintas pruebas para diagnóstico de embarazo que existen.
Al finalizar la séptima semana de embarazo el bebé ya tiene esbozados su aparato circulatorio, el sistema nervioso, los intestinos, los pulmones y aparecen los brotes que darán origen a brazos y manos, piernas y pies.
La conformación ya se asemeja a la de un ser humano, distinguiéndose las áreas cefálica, torácica y abdominal. A las diez semanas pesa más de de 10 gramos y mide alrededor  de cinco centímetros.
Al finalizar el primer trimestre del embarazo (12 semanas), su tamaño es de 8 cm y pesa acerca de 50 gramos; ya presenta movimientos –imperceptibles para la mamá- que son puestos en evidencia gracias a la ecografía.

Segundo trimestre del embarazo
Durante sus primeras 8 semanas de vida el embrión ha sido un organismo en constante desarrollo. Se han ido formando uno a uno todos los órganos necesarios para la vida, es por ello que recibe el nombre de embrión.
Cuando ha completado su formación, lo llamamos feto. Ya tiene todo lo que hace a un ser adulto; solo le resta madurar sus órganos y crecer.
A las 12 semanas mide de 7 a 12 cm y pesa de 12 a 15 gramos. Tiene dedos en las manos y en los pies, y hasta le han salido uñitas. Sus ojos, nariz, orejas y oídos están bien conformados, y los genitales externos ya delatan el sexo al que pertenece. Ha comenzado su segundo trimestre de vida. El cerebro esta envuelto por estructuras óseas para su protección. Los riñones y el hígado comienzan a funcionar. Un poco más tarde le crecerá el cabello.
El pequeño bebé flexiona sus extremidades, abre la boca y bosteza.
Cuando inicia la semana 16 mide de 14 a 17 cm y pesa casi 100 gramos. Ahora el sexo se distingue sin ninguna duda. El cabello recubre todo el cuero cabelludo. Sus extremidades -brazos y piernas- se hacen proporcionadas al resto del cuerpo. La musculatura empieza a desarrollarse. Ya pueden reconocerse sus huellas digitales. Su corazón esta en pleno funcionamiento y sus riñones se ubican en su lugar definitivo. Bajo su piel se acumula tejido graso. Puede oír, oler, degustar y tiene sensación táctil. Sabe cuando se pone en contacto con algo. Si el abdomen de la mamá recibe mucha luz, puede verla borrosamente. Puede pensar y soñar. Con certeza, se sabe que pasa la mayor parte del día durmiendo, debido a que necesita ahorrar energía para poder crecer.
El bebé de 20 semanas pesa 300 g. Su longitud es de aproximadamente 20 cm. Sus piernas se alargan y se mueven con intensidad.
Al final de este trimestre el bebé de 24 semanas mide 32 cm. Duplicó su peso durante el quinto mes: supera el medio kilo. Su piel se hace más rojiza y aparecen pliegues. Se cubre de vermis caseosa, substancia protectora.
Una hormona, la relaxina, relaja las articulaciones, en especial las de la columna y la pelvis para facilitar el acomodamiento del bebé en crecimiento.

Tercer trimestre del embarazo
Siete meses después de la concepción, el futuro bebé esta apto para realizar ciertas actividades tales como abrir y cerrar sus ojos, succionarse el dedo y también llorar. Continúa moviéndose activamente. La luz y el sonido llaman la atención del feto que puede percibirlos en esta instancia. Su crecimiento es notable ya que pesa 1250 gramos y mide 40 cm. En esta etapa el feto tiene una alta probabili}dad de sobrevivir por sus propios medios.
Un mes antes del nacimiento, se produce un acelerado crecimiento del cerebro. El espacio dentro del vientre es mínimo debido a que el feto continúa desarrollándose. Puede hacerse sentir a través de patadas fuertes. Es notable a través de la pared de abdomen de la madre la forma de un codo o de un talón. Los huesos craneales, por su parte, son suaves y flexibles porque de esta manera será más fácil al bebe pasar por el canal de parto (la vagina).
Luego de las 38 ó 40 semanas el bebé esta en condiciones de nacer. Ya han madurado los pulmones y se encuentran aptos para funcionar por su propia cuenta, independientemente de la madre. Durante este mes, se produce en el bebé un aumento de 225 g por semana. El bebé cambia su posición, poniendo la cabeza hacia abajo preparándose para nacer. Para el final del noveno mes, el bebé mide entre 45 y 50 cm y pesa alrededor de 3500 gramos. Ahora sí, el bebé tiene grandes probabilidades de sobrevivir.

Transcurrido este tiempo, el momento de dar a luz puede ocurrir en cualquier momento. El bebé puede nacer por parto natural (la  criatura se ubica en la posición correcta para nacer con la cabeza hacia abajo, la madre romperá bolsa, sufrirá contracciones, y unas horas después, pujará para dar a luz a su hijo por vía vaginal), o en el caso de que exista algún tipo de complicación, nacerá por cesárea (la madre sufre una intervención quirúrgica donde se le realiza un pequeño corte en su abdomen para llegar al útero de la paciente y finalmente, lograr que el bebé salga del vientre).
Luego del nacimiento, compartirán con el papá y los hermanos el milagro de la vida familiar.
El origen de la vida de una persona, es realmente un proceso maravilloso, y fascinante de conocer.

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