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Las ondas, una excusa para analizar el efecto de la tecnología en el mundo globalizado.
La era tecnológica de la modernidad globalizadora se caracteriza por discutir y/o debatir constantemente sobre cual es la ideología científica y la tecnológica, en que sentido nos perjudica y nos beneficia, cuál es la opción ética correcta y cuál la económica, con interminables luchas entre el conservadurismo nacionalista y la cultura tradicional del mismo contra el multiculturalismo, el patrimonio global y el 4to mundo compuesto por los cibernautas.
A veces ocurren sucesos que nos paralizan a todos y cada uno de nosotros, colapsando todo conflicto social, cultural y/o ético, cosas inimaginables por algunos, pero los testimonios y las evidencias son contundentes y no hay espacio para divergencias. Aquello que el hombre utilizó para satisfacer sus necesidades, mejorar su status social o "hacer que el mundo sea mucho más simple", se vuelve nefastamente contra su creador con consecuencias muy ramificadas y expansivas, lo que se ha conocido como "efecto boomerang". Algo de esto ha ocurrido con ciertos descubrimientos científicos que permitieron formular aplicaciones tecnológicas que terminaron atentando contra la seguridad misma del ser humano. No todo desarrollo científico-técnico es ingenuo ni aséptico. Veamos el caso de las ondas como ejemplo de lo que exponemos.
Las ondas son el producto de vibraciones que se propagan de un lado a otro sin transferencia de materia, utilizando un movimiento ondulatorio. Las ondas mecánicas o electromagnéticas, se transmiten mediante un medio material, sin producir el movimiento del propio medio.
En un cuento de ciencia ficción de Leopoldo Lugones, llamado "La fuerza Omega", se ve muy claramente, además del aspecto visionario que caracteriza al autor del mismo (el cuento fue escrito en el 1906), una o dos posibles consecuencias de estas "vibraciones", denominadas ondas. Cuenta sobre un hombre sabio que inventaba artilugios por puro placer del conocimiento, y de cuando en cuando los vendía para poder pagar sus gastos, un día se le ocurrió hacer una especie de sintetizador de ondas, y con este lograba pulverizar
objetos solo con el uso de una de ellas. Este fenómeno, que recorre todos los niveles de organización de la materia, produce la vibración del objeto en sí mismo, con consecuencias asombrosas.
Desde luego, no cualquier onda puede derribar un puente, pero según la arquitectura del mismo, la frecuencia, la amplitud y demás propiedades de la onda, tal cosa podría resultar posible y ya no ficción. Por ejemplo, aquí hay un recorte de Wikipedia, donde hablaba de las consecuencias de la bomba atómica lanzada en Hiroshima:
"A las 25 milésimas de segundo (posteriores al impacto), la bola alcanzó un diámetro de 300 m, que vaporizó instantáneamente a todas las personas dentro de la clínica Shima y a miles quienes circulaban directamente debajo del estallido. La presión ejercida por la onda expansiva inicial fue de varias ton/cm2 y comprimió enterrando varios metros las columnas de la Clínica Shima. En algunos instantes se creó una columna invisible cuya compresión resultó enorme, el calor y la presión instantánea vaporizaron a más de 80.000 personas. De ellos, solo quedaron sus sombras sobre el cemento vitrificado."
Como se ve a simple vista en el testimonio anterior, la explosión de la bomba atómica en Hiroshima fue de un diámetro de 300m, que mató a todos los que se encontraban en su interior, pero luego se evidencia la gran fuerza de la onda expansiva, que enterró literalmente varios metros de las columnas de la Clínica, y solo por la compresión de la onda vaporizó a más de 80.000 personas. Parece claro que la criminal realidad nuclear excedió con creces las disparatadas concepciones de Leopoldo Lugones.
Este ejemplo confirma la capacidad inconmensurable del poder catastrófico de las ondas, las que no son solo utilizadas para nuestra comunicación, sino que pueden también ser utilizadas para nuestra destrucción… la increíble idea de Leopoldo Lugones, se convirtió en realidad, la bomba atómica es solo un manojo de cables y radiación comparado con la inigualable fuerza Omega.