En los últimos años, la medicina estética ha experimentado un cambio profundo en su forma de abordar el rejuvenecimiento facial. El foco ya no está únicamente en “rellenar” o modificar rasgos, sino en comprender la anatomía, los procesos biológicos y la forma en que el rostro envejece con el tiempo. La ciencia aplicada a la estética permite hoy resultados más naturales, predecibles y respetuosos con la identidad individual.

Dos conceptos clave atraviesan esta evolución: la bioestimulación y la redefinición estructural.

Ellansé: estimular en lugar de sustituir

Dentro de los bioestimuladores dérmicos, ellanse se ha posicionado como una de las opciones más estudiadas y utilizadas cuando el objetivo es mejorar la calidad de la piel a medio y largo plazo.

Ellansé está compuesto por microesferas de policaprolactona (PCL) suspendidas en un gel portador. Al aplicarse en planos profundos, ofrece un soporte inicial y, de forma progresiva, estimula la producción de colágeno propio del organismo. Este proceso, conocido como neocolagénesis, mejora la densidad dérmica, la firmeza y la elasticidad de la piel con el paso de los meses.

Desde un punto de vista científico, su principal ventaja es que no actúa únicamente como un material de relleno, sino como un activador biológico. Esto lo convierte en una herramienta interesante para tratar flacidez, pérdida de estructura y envejecimiento cutáneo sin generar cambios bruscos o artificiales.

La mandíbula como eje de armonía facial

El contorno mandibular es uno de los elementos estructurales más importantes del rostro. Su definición influye directamente en la percepción de juventud, equilibrio y simetría. Con el envejecimiento, la reabsorción ósea, la pérdida de soporte y la flacidez de los tejidos blandos pueden alterar esta línea, haciendo que el rostro pierda definición.

La marcacion mandibular Palermo es un procedimiento estético que busca restaurar o mejorar ese contorno de forma precisa y controlada. No se trata de crear mandíbulas exageradas, sino de devolver estructura allí donde se ha perdido.

Desde la ciencia anatómica, este tratamiento requiere un conocimiento detallado de planos faciales, vasos, nervios y proporciones. Cuando se realiza correctamente, permite mejorar la transición entre rostro y cuello, aportar sensación de firmeza y reforzar la armonía global del perfil facial.

Ciencia, no tendencia

Uno de los grandes desafíos de la medicina estética moderna es diferenciar lo que es moda de lo que está respaldado por evidencia. Tanto Ellansé como la marcación mandibular se apoyan en principios anatómicos y biológicos bien establecidos: estimulación del colágeno, soporte estructural y respeto por la morfología individual.

En ABC de la Medicina Estética creemos que comprender estos fundamentos es clave para tomar decisiones informadas, ya sea como profesional o como paciente. La estética basada en ciencia no busca estandarizar rostros, sino entenderlos.

Hacia una estética más consciente

La combinación de bioestimulación y redefinición estructural marca un camino claro: tratamientos que trabajan con el cuerpo, no contra él. Que respetan los tiempos biológicos y priorizan resultados progresivos, medibles y coherentes.

La ciencia continúa ampliando las posibilidades de la medicina estética. El reto está en aplicarla con criterio, conocimiento y responsabilidad.